sábado, 18 de agosto de 2007

Sensibilidad social

¿"Sensibilidad social" o ignorancia?
Con frecuencia, cuando uno escucha o lee a ciertos políticos llenos de buenos sentimientos despotricar contra los “tecnócratas carentes de sensibilidad social” la pregunta que surge de inmediato es: ¿Acaso los conocimientos y la destreza son un impedimento para la buena política?, ¿por ventura la ignorancia es la mejor aliada de los buenos sentimientos? Durante años, políticos y periodistas que presumen de una generosa “sensibilidad social” han criticado la “obsesión” de ciertos tecnócratas por la estabilidad de precios. Arguyen que la lucha contra la inflación, por misteriosos mecanismos que nunca aciertan a explicar, provoca pobreza. El poder de tener algo, de las personas asalariados y pensionados se ha recuperado notablemente respecto a otros años. Datos duros: Las remuneraciones reales en la industria manufacturera han crecido 4,8 % de marzo de 2000 a marzo de 2006. En el caso de la industria maquiladora, las remuneraciones medias pagadas crecieron 5,9 % en el mismo período. Un factor clave para esta recuperación de los ingresos de millones de chilenos ha sido la disminución de la inflación, apoyada en una relativa apreciación de la moneda nacional y que ya se refleja en menores tasas de interés. Pero la gente no entiende que ser sensible no es tan malo como parece ayudar a otras personas sin un ¿por qué? o un ¿para qué?, trae grandes satisfacciones para nuestro corazón.
Todo esto implica paradojas para la “sabiduría convencional” de muchos políticos y comentaristas. Paradoja 1: Una política tildada de tecnócrata ha beneficiado al salario y a los trabajadores. Paradoja 2: Esa misma política, censurada como “carente de sensibilidad social”, ha logrado disminuir los costos del capital Preguntas: ¿Qué tipo de políticas benefician al capital y qué tipo de políticas benefician al trabajo?, ¿conspiran, sin saberlo, las políticas de “izquierda” y “progresistas” en beneficio de los tenedores de capital? La última pregunta apunta a la crisis de identidad y de resultados que afronta hoy día buena parte de la “izquierda” en América Latina. Juzgar las políticas públicas solamente de acuerdo a las buenas intenciones de sus autores puede llevar a resultados catastróficos. Por desgracia, la “sensibilidad social” —tan difusa como encarecida por los políticos “progresistas”— se ha convertido en coartada para justificar políticas públicas chapuceras, sin fundamentos técnicos y contraproducentes.
Todos deberíamos ayudarnos mutuamente, los que ganan dinero deberían donar un poco a los que lo necesitan, ellos se llenan la boca y no dan nada, eso es una de las grandes injusticias que me molesta porque una persona gana más dinero que otra, todos los trabajos son iguales de importantes, el inversionista no gana dinero porque él construya las casas, sino que gana dinero porque los obreros las construyen y ellos colocan el capital para el material, en comparación al capitalista el obrero gana muy poco en relación al trabajo realizado.
Ayudar a otros es un bien común no solo para la persona ayudada, hay que tomar consciencia de esto y pensar en ayudar a las organizaciones de tu país o a nivel mundial.


Juan Carlos Martínez Vargas 3b